Cuidado con ese Dios que predican los que utilizan tu fe para sus fines inconfesables.
No es Dios el del 'anatema, el del fuego sobre Sodoma y Gomorra, ni el del Diluvio, asesino selectivo, ni el que mandó, de lástima, a Gabriel ,a salvar a Ismael y a su madre, del desierto ardiente y, de la indolencia de Abraham y Sarahi. Tampoco es Dios el que envío al Exterminador a asesinar a los primogénitos de Egipto, o al hijo putativo del rey David con la esposa de su fiel soldado Urias. Tampoco el que eligió a un pueblo por sobre los demás, y le prometió una Tierra inalcanzable, poblada por otros pueblos, muchas veces más humanos que los, supuestamente, 'elegidos'.
No; ese no es Dios, es una excusa para saciar con robo y genocidio, a los supremacistas que, contradictoriamente, supieron de su propia soberbia, crueldad y violencia, en carne propia por las manos de los nazis; aun así, ahora son ellos los victimarios.
No es un Dios de amor el que predican aquellos que confunden la "Montaña hermosa" de Sión, con un un territorio exclusivo, a la Iglesia, la Esposa del Cordero, Israel, con este invasor asesino, si como dijo Jesús: el padre de la mentira engañará hasta a los elegidos, mientras sigan sirviendo al odio y no al amor, a la muerte más que a la vida, a la destrucción, más que a la construcción de un mundo mejor... Mientras haya un Dios que tenga un pueblo elegido que no incluya al mío, yo me tomaré el atrevimiento de seguir buscando al Dios Verdadero.


