12/10/26

Reflexión sobre ‘el Dios Verdadero’

Cuidado con ese Dios que predican los que utilizan tu fe para sus fines inconfesables.

No es Dios el del 'anatema, el del fuego sobre Sodoma y Gomorra, ni el del Diluvio, asesino selectivo, ni el que mandó, de lástima, a Gabriel ,a salvar a Ismael y a su madre, del desierto ardiente y, de la indolencia de Abraham y Sarahi. Tampoco es Dios el que envío al Exterminador a asesinar a los primogénitos de Egipto, o al hijo putativo del rey David con la esposa de su fiel soldado Urias. Tampoco el que eligió a un pueblo por sobre los demás, y le prometió una Tierra inalcanzable, poblada por otros pueblos, muchas veces más humanos que los, supuestamente, 'elegidos'.

No; ese no es Dios, es una excusa para saciar con robo y genocidio, a los supremacistas que, contradictoriamente, supieron de su propia soberbia, crueldad y violencia,  en carne propia por las manos de los nazis; aun así, ahora son ellos los victimarios.

No es un Dios de amor el que predican aquellos que  confunden la "Montaña hermosa" de Sión, con un un territorio exclusivo, a la Iglesia, la Esposa del Cordero, Israel, con este invasor asesino, si como dijo Jesús: el padre de la mentira engañará hasta a los elegidos, mientras sigan sirviendo al odio y no al amor, a la muerte más que a la vida, a la destrucción, más que a la construcción de un mundo mejor... Mientras haya un Dios que tenga un pueblo elegido que no incluya al mío, yo me tomaré el atrevimiento de seguir buscando al Dios Verdadero.